VIAJE A ESTRASBURGO

Esta vez, obligados por las normas, el grupo viaja con el nombre de Euroconsumo y con un número de 38 personas por bajas de última hora imposible de ser sustituidas.

Estrasburgo parece el complemento imprescindible para conocer el funcionamiento del Parlamento Europeo en régimen de trabajo diario y en sesiones plenarias, una semana cada mes.

Condicionados por las fechas de los vuelos a Frankfurt (Hahn), martes, jueves y sábados, tanto de ida como de vuelta, preparamos un viaje que cumpliera el objetivo de estar en el Parlamento Europeo (visita oficial señalada para el 12/05) y tuviera una parte de ocio “cultural”.

Nos quedamos en las afueras de Heidelberg, a unos veinte minutos del centro y, desde luego fue un acierto. Llegamos por la tarde del día 10 y el día 11 nos desplazamos a Heidelberg, en una visita guiada con guía de habla hispana, una gran ciudad, de porte señero y respirando cultura y antigüedad en sus calles y plazas.

El día 12, día de visita oficial al Parlamento Europeo fue un día intenso; además de la charla-coloquio en una de las salas del Parlamento, tuvimos ocasión de asistir desde la tribuna de invitados a una sesión plenaria, con votaciones incluidas, que nos hizo disfrutar la sensación de participar de un hecho “histórico”.

Siempre se vuelve de un viaje al Parlamento Europeo, ya sea Bruselas ya Estrasburgo con la impresión de traer el “saco” de los conocimientos lleno de cosas importantes y actuales.

Comimos en el restaurante del Parlamento Europeo y, después, también con guía de habla hispana, conocimos lo más importante de Estrasburgo, con recorrido por el río incluido, que satisfizo las más exigentes expectativas. Regresamos a cenar y dormir en nuestro hotel, sin novedades.

El día 13 y último de nuestra estancia, le dedicamos a conocer la ciudad de Baden Baden, en pleno corazón de la Selva Negra alemana; mereció la pena. Visita, como las anteriores, con guía de habla hispana, nos encantó. De regreso, nos fuimos directamente hasta un pueblecito de montaña, Sohren, remanso de paz y tranquilidad, apenas a diez minutos del aeropuerto; fue un acierto total.

Redondeó nuestro viaje. Estrasburgo, el Parlamento Europeo, bien vale un viaje de estas características; pero si lo llenamos con las visitas a ciudades como la propia Estrasburgo, Heidelberg y Baden Baden, sientes que el esfuerzo realizado se ha visto compensado con creces.

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