Más Europa, Más Cantabria.

Más Europa, más Cantabria

 No hay temática que se haya hecho más común y recurrente en los últimos años como la crisis. La referencia a la crisis ha inundado ruedas de prensa institucionales,  medios de comunicación, mesas de negociación colectiva, congresos académicos y tertulias entre amigos, casi con el mismo vértigo con el que sus efectos reales han irrumpido en buena parte de los hogares cántabros, españoles y europeos.

 Y tantas idas y venidas han traído consigo una imagen de la crisis que, sin poner en tela de juicio la veracidad de los hechos aludidos en relación a los datos macroeconómicos, las primas de riesgo o la reconfiguración del mercado de trabajo, ha tendido también a esconder lo obvio. Y lo obvio es que este momento de crisis no lo es sólo en la esfera econonómica, porque también lo es de la esfera política. Y lo obvio es también que todos los niveles de decisión y actuación política están implicados por igual en la búsqueda de soluciones a la situación presente, porqué no sólo lo está el Estado. Y lo obvio es que las experiencias negativas derivadas de un momento de crisis deben ser utilizadas por todos actores implicados de una manera u otra en la gobernanza de una sociedad, incluida la sociedad civil, como acicate para el cambio.

La crisis como la que estamos atravesando, por más larga que sea, es también un momento de oportunidades, de posibilidad de sutiles cambios con consecuencias de largo recorrido. La crisis es un constreñimiento, pero a la vez puede convertirse en un catalizador, si como consecuencia de ella se realizan los análisis pertinentes y se toman las decisiones apropiadas. Eso es lo obvio.

 Y si algunas voces autorizadas han reivindicado más Europa, y también más España, como pasos necesarios para dejar atrás esta crisis multidimensional, lo obvio también es que la sociedad cántabra reivindique más Cantabria. Reivindicación además, que en nada se opone a las anteriores, sino más bien viene a complementarlas, pues se puede reivindicar el todo reivindicando la parte. No por casualidad la Unión Europea acuñó para sí misma el lema « Unidos en la Diversidad », y no por casualidad uno de los principios rectores de la política europea desde el ya lejano Tratado de Maastricht ha sido precisamente el de la subsidiariedad.

En cualquier caso, ello requiere asumir, o quizá mejor, ejercer con convencimiento competencias estratégicas, y dejar que el art. 149 CE (sobre competencias exclusivas del Estado) avance por su cuenta. No se trata de plantear un « juego de suma cero ». No se trata de que lo que gana un nivel de decisión política pase exclusivamente por aquello que pierda otro. Se trata más bien de « juegos de suma positiva », en los que, después de todo, se halla la necesidad de cubrir las demandas y expectativas de los ciudadanos, y de generar las condiciones para el pleno desarrollo de sus potencialidades, sin que las dependencias partidistas, o las personales, lo limiten. Y en ello, la Unión Europea representa un marco de posibilidades a las que Cantabria no puede, ni debe renunciar.

 En la situación presente, no puede olvidarse que Cantabria ha quedado constituida en una sociedad abarcable, con un territorio abarcable y un sistema político abarcable, de tal modo que todo se presenta a una escala humana, empresarial e institucional asumibles. Si en algún lugar el efecto catalizador de la crisis es posible, lo es en un contexto de esas dimensiones. En este sentido, el concepto de ciudad-región que se ha venido consolidando en los útlimos años para designar sistemas de gobernanza en realidades tan dispares como Lyon o Stuttgart pueden resultar inspiraciones evocadoras. Es más, la vieja aspiración romana de la rus in urbe, de la convergencia del medio urbano y del rural, podría adquirir en Cantabria un sentido pleno. Como realidad urbana y rural abarcable, el entramado político, institucional y económico de la región deberían activar todos los cauces necesarios para asegurar la generación de rendimientos crecientes de todo tipo que incentivaran una mayor conectividad y densidad de las redes sociales, políticas y económicas de Cantabria. Lo cual obligaría también a emplazar los intereses locales de la parte cántabra, en el contexto general del todo europeo.

La presencia de la Administración Pública cántabra en la reunión de la Red de Regiones Químicas Europea  (ECRN), el pasado mes de Octubre, en la que se abordaron políticas de empleo, innovación y competitividad industrial y en la que se pudieron conocer de primera mano las diferentes estrategias planteadas por los diferentes fondos europeos a partir de 2014 parece un ejemplo de asunción de lo dicho, mediante una iniciativa en la que la capacidad jurídico-política de Cantabria puede dar frutos en beneficio de nuestra sociedad.

Ahora bien, cabe matizar que para que ello cristalice es necesario que desde Cantabria se proponga un modelo de desarrollo regional coherente, pues éste resulta una condición necesaria para lo anterior. Y en ello nos devuelve necesariamente al espíritu de implicación y compromiso al que antes nos referíamos. Si no se da, si no se consigue que dicha condición necesaria se plasme, nos arriesgamos a dejar huellas difíciles de borrar que impedirían a futuro aprovechar, enterarnos siquiera, de las oportunidades que se presenten. Lo que significaría, de algún modo también, renunciar a lo obvio.

 La Casa de Europa en Cantabria, que el próximo día 29 de Noviembre celebrará su Asamblea General de socios, pretende desde su fundación contribuir al análisis de estas cuestiones y a la concienciación de la sociedad sobre éstos y otros problemas de índole diversa en los que los intereses de nuestros conciudadanos hacen palpable más que nunca la naturaleza multi-nivel de nuestros sistemas políticos. Así, con vocación y propósito de convertirse en lugar de encuentro y debate presidido por la tolerancia, el respeto, la convivencia y la pluralidad, la Casa de Europa en Cantabria invita a todos cuantos ciudadanos comprometidos compartan nuestras inquietudes a unirse a sus actividades e iniciativas.

 

Venancio Diego Alonso, Presidente de la Casa de Europa en Cantabria

Juan Pedro Plaza Gutiérrez, Vocal

Juan Pedro Plaza i Font, politólogo

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